La música ha sido una pasión constante en mi carrera como fotógrafo y siempre me emociona fotografiar una gran interpretación musical. La música es el arte de transmitir emociones a través del sonido y sabemos que cuando el público alcanza a sentir esas emociones es porque los artistas también las sienten, con mucha más intensidad. Mi misión como fotógrafo es capturar para la posteridad esos momentos en los que el sonido, los sentimientos y la energía pueden verse fluir desde el alma de los artistas y a través de sus cuerpos. Cuando tengo éxito la música y la fotografía habitan un espacio común, porque ambas trabajan con un elemento intangible pero muy real, esa materia dúctil y fugaz que llamamos emociones.
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