El agua me llama a fotografiarla con poderes de seducción que no alcanzo a resistir. Esta serie de imágenes comenzó como respuesta natural a ese llamado, una exploración sensual de luz, forma, textura y color, todo ello encapsulado en pequeños fragmentos de paisajes acuáticos en la Península de Yucatán. Con el tiempo, al continuar trabajando con estas imágenes, mi mente viajó hacia el trabajo del maestro Alfred Stieglitz, quien creó entre 1922 y 1935 su famosa Serie Equivalentes de imágenes de nubes. Aquellas era fotografías en blanco y negro, estas son en gran medida una exploración del color, pero quizás comparten una intención común: conectar con la experiencia visual interna de quien las mira al ofrecer representaciones objetivas de la realidad que pueden abrir portales hacia emociones personales.
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